EL GUIJARRO

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UNA ESTRATEGIA SIN COMPLEJOS DESDE LA IZQUIERDA





Los acontecimientos recientes nos obligan a reflexionar a toda la sociedad y especialmente a la izquierda. Tras toda gran crisis se suceden corrientes de corte proteccionista, movimientos antiinmigración y propuestas rupturistas que pretenden aglutinar el descontento social y canalizar la rabia en beneficio propio. En la actualidad estamos asistiendo al resurgimiento de movimientos y partidos de extrema derecha y de corte fascista en Europa, era una cuestión de tiempo que obtuvieran representación institucional en España.

Las ilusiones truncadas, el futuro incierto y el empobrecimiento que si lo traducimos en cifras muestra que, en el año 2017, un total de 12.338.187 personas, que suponen el 26,6 % de la población residente en España está en Riesgo de Pobreza y/o Exclusión Social (Ortiz, 2018). El sistema Capitalista se basa en un sistema de crecimiento constante de los beneficios y se sirve de crisis de diferente grado para reestructurar el mercado o los factores productivos, por el camino se quedan miles de familias y trabajadoras que ven recortados sus derechos, diezmado su poder adquisitivo y abocados en muchas ocasiones a una quiebra económica y vital sin rescate.

El resurgimiento de la extrema derecha y su significación en el panorama electoral debe servir de acicate para que todas aquellas que creemos en un sistema democrático, feminista, que respete los DDHH, que defienda la dignidad, procure el beneficio social colectivo y luche contra las injusticias para proporcionar una vida plena a toda la sociedad deba hacer un ejercicio de reflexión. Esta reflexión debe girar en torno a algunos de los siguientes ámbitos:

Educación
instrumentalización de las universidades para formar a estudiantes sin espíritu crítico
En España se ha utilizado la educación como un aparato de propaganda política y se han sucedido las reformas y contrarreformas de carácter ideológico. Asistimos desde la incrustación de la asignatura de Religión hasta el exterminio de la filosofía, pero no solo eso, sino que los costes de acceso a la educación superior hacen prohibitivo el acceso prolongado a ese tipo de estudios.
Otro aspecto a destacar es la instrumentalización de las universidades para formar a estudiantes sin espíritu crítico y con altos conocimientos operativos marcados por las empresas para que sean productivos desde el primer momento. No obstante, se aparta del programa docente la innovación, el cuestionamiento de las teorías planteadas y no se enriquece el debate en pro del estudio y evolución académica y social.
En la Educación básica que es dónde se asientan los conocimientos básicos de cultura, matemática e historia y dónde se configuran los pilares de la educación superior es frecuente incorporar el relato que interesadamente impone el partido que se encuentre en el Gobierno. En el caso español falta, tras cuarenta años de Constitución, un estudio histórico no ideologizado de la Transición y no solo para explicar sus bondades sino también para debatir hoy en torno a las debilidades que contenía y los errores que hoy florecen en forma de partidos con corte franquista o en conflictos territoriales de carácter económico y cultural. Analizar a través de la actualidad sucesos de carácter histórico y pensar sobre cuestiones no operativas es fundamental para fomentar el espíritu crítico.
La izquierda hoy no tiene como uno de sus principales caballos de batalla la educación, ha preferido ser su víctima a diario.

Organización territorial
Las alcaldías del cambio son un gran estandarte
El trabajo de la izquierda en los barrios de las ciudades y en los pueblos no está siendo efectivo, asistimos en cada proceso electoral al fortalecimiento de los apoyos a la izquierda en las ciudades, pero no alcanzan más allá de las áreas metropolitanas.
Las alcaldías del cambio son un gran estandarte para los movimientos sociales y la alternativa política rupturista de izquierda, pero está muy alejado de conectar con la periferia.
Existe un complejo simplista que hace huir a los partidos de izquierdas de una estructura organizativa fuerte y de marcar objetivos ambiciosos. Impulsar iniciativas que exijan un gran esfuerzo organizativo y de implicación de sus miembros se relaciona con demasiada frecuencia al capitalismo burocrático satanizado y nada más lejos de la realidad. Es habitual que se lancen proyectos que no cuentan con una estructura para llevarlo a cabo de forma eficiente, dónde pocas personas con pocos recursos se cargan la responsabilidad de realizar una tarea titánica. Una iniciativa brillante y una voluntad impecable pero que no se gestiona de manera eficiente. Se requiere el compromiso de los militantes y simpatizantes para aportar su trabajo y su conocimiento y además la obligación de intentar implicar a su entorno en el proyecto.
Iniciar candidaturas locales sin conocer al candidato, sin darle las herramientas necesarias y sin mantener ni una pequeña reunión para explicar los objetivos de la organización solo puede crear descontento en los que deciden implicarse. Las organizaciones de izquierdas deberían interesarse por los valores y la motivación de la candidatura, conocer a los impulsores y estructurar un plan de acción y apoyo, sino no hacen más que desmotivar a las bases y desconectarlas de la organización política y social. Alejar hasta al militante más  motivado debe ser una dolencia a tratar de inmediato.

Visualización
Hace falta que la presencia de los partidos de izquierdas se expanda más allá de los periodos de campaña
Las Redes sociales es el gran campo de batalla y el futuro de la comunicación, pero no puede ser el único contacto con los ciudadanos. Es necesario llegar a la población materialmente, sobretodo en los pueblos, realizar actos, no solo reivindicativos, sino culturales y de debate en cada pueblo. Esas convocatorias deben ser secundadas por los militantes y simpatizantes y debe existir una implicación y compromiso previo a la organización del evento. No podemos pretender que las iniciativas de proximidad se transmitan por un hashtag impulsado desde el buro político por medio de boots e influencers o twitteros afines.
Hace falta que la presencia de los partidos de izquierdas se expanda más allá de los periodos de campaña y de los videos de sus dirigentes. Las organizaciones de impulso local o creadas adhoc por el partido tienen que debatir sobre el programa y configurar una estrategia para llevarlo a término, pero debe realizarse con el apoyo y consejo de las direcciones regionales y debatidas en órganos de ámbito superior. Cuando me refiero a órgano superior no es un concepto jerárquico clásico sino organizativo, dónde se aglutinen representantes de organizaciones equivalentes o semejantes, sectoriales y territoriales.

Comunicación
se debate sobre el “procés” pero con la paradoja que ningún tertuliano es afín a ese movimiento
Este punto ha sido extensamente debatido y tod@s sabemos que es indispensable tener periódicos y cadenas de radio y televisión afines y que transmitan las propuestas de la izquierda de manera intensiva. Inicialmente lo imposibilitaba una cuestión puramente económica y un bloqueo publicitario que hacía muy difícil lanzarse a un proyecto semejante, pero una vez establecidos partidos como Unidos Podemos (con sus confluencias) e inclusive ERC y EHBildu deberíamos poder poner encima de la mesa una colaboración para crear un proyecto nuevo, con espíritu crítico también hacia la propia izquierda y dónde se debata de manera sosegada y constructiva sobre los acontecimientos que nos rodean. Con esto no me refiero a que lleguemos acuerdos con medios para que pongan programas aburridos y sofisticados dónde se debata sobre Gramsci dónde solo se ensalce la figura de la Izquierda como la salvadora y bondadosa, sino a abrir, más allá de youtube y digitales los espacios de debate y comunicación.

Llevamos más de un año con heridas abiertas y supurando en Cataluña y todavía no he visto un tertuliano fuera de TV3 que defienda las posturas Independentistas. En programas como Hoy por hoy u Hora 25 de la cadena SER a diario se debate sobre el “procés” pero con la paradoja que ningún tertuliano es afín a ese movimiento que representa a más de dos millones de electores. Pero no es el único programa dónde la pluralidad y el debate constructivo se manipula de inicio, diariamente lo podemos ver en el programa de La Sexta Al Rojo Vivo dónde sin ir más lejos ayer boicotearon el análisis de Fernando Berlín del programa de VOX, retrasaron su análisis y cuando al fin pudo explicarlo le dedicaron cinco minutos dónde fue interrumpido cada cinco segundo haciendo ininteligible sus explicaciones. En esta misma cadena se le da pábulo a Inda que ha sido condenado de manera reiterada por Injurias y por mentir y manipular en el medio de comunicación que posee y está siendo investigado por colaborar en las grabaciones ilegales de las cloacas de Villarejo e Interior en la época del Partido Popular. Si la cadena que se supone más progre da espacio de manera masiva a personajes como Inda, Marhuenda o María Claver y no fomenta el debate sino que deja que monopolicen el discurso de manera maleducada y prepotente la izquierda esta, con perdón por la expresión, jodida.

Con estas propuestas no pretendemos descubrir las dolencias de cualquier organización política sino recordar algunas deficiencias existentes para proponer una solución y abrir el debate ante la cercanía de numerosas contiendas electorales. Es el momento replegarnos, crear una estrategia y defenderla sin conflictos internos, de forma coordinada y sin personalismos que tanto daño han hecho en el pasado.

Con estas propuestas no pretendemos descubrir las dolencias de cualquier organización política sino recordar deficiencias y abrir el debate ante la cercanía de numerosas contiendas electorales.