EL GUIJARRO

EL GUIJARRO

Breaking News

APRENDE A VIVIR ¿IMAGINAS UNA VIDA SIN BANNERS?


Nada más levantarnos comenzamos a recibir noticias, mensajes publicitarios de empresas, entidades o partidos políticos, somos objeto de innumerables ofertas para adquirir unas gafas progresivas, un portátil en el Cyber Monday o ropa en el Black Friday. La estrategia empresarial es muy clara, utilizar todos los medios que tengan disponibles para llegar al consumidor, hacer el proceso de compra lo más sencillo y rápido posible y bombardear incesantemente a los potenciales clientes hasta que bajen la guardia y en un momento de impulso compren.
Otro factor clave es la logística, puesto que la entrega prácticamente inmediata da un valor añadido que será muy útil en la próxima decisión de compra.

Nos bombardean por tierra mar y aire, recibimos cientos de correos al mes, sms (y eso que teóricamente ya nadie los utiliza), llamadas de teleoperadores que nos ofrecen una promoción personalizada porque estamos en un listado. Además, cada vez que entramos en una web para informarnos, ver resultados deportivos o leer un rato estamos sitiados por banners cada vez más intrusivos. En las redes sociales sobrevivimos moviéndonos entres fake news, anuncios, haters e hinchadas. Si te gusta el futbol seguirás a cientos de usuarios que les guste tu mismo equipo, con la política pasará lo mismo y para generar un poco de vidilla seguramente tendrás agregados a algunas estrellas, famosos o medios de comunicación de tus contrincantes ideológicos o deportivos, solo para poder sentirte ofendido y, porqué no, ofender tu un poco de vez en cuando.

Entre tanto anuncio se cuelan las noticias que se abren paso gracias a generar alarma social por cada brizna de aire que sacude el pelo de un político. También nos bombardean con polémicas declaraciones de futbolista millonarios, con robos en casas de famosos de tres al cuarto y declaraciones incendiarias hechas en mítines dónde parece que hay 10.000 personas y realmente hay 50.

Todo absolutamente con un solo objetivo, que te veas en la obligación de seleccionar tus compras, tus pensamientos y tus acciones. Cuando tomas una decisión los factores satisfacción y rapidez son muy importantes y eso te lo proporcionan las ventas compulsivas y las apuestas. En ocasiones me he llegado a erigir como un mago de las ofertas, consiguiendo ese reproductor al mejor precio y ese disco duro perfecto para mí con un 50% de descuento respecto a otras tiendas. Mientras estaba consultando decenas de webs (que al final siempre son las mismas) he invertido una cantidad de tiempo astronómica, tiempo que podría haber invertido en plantearme si realmente necesito lo que me voy a comprar. Es más, incluso aunque esté convencido que realmente no lo necesito debería invertir ese tiempo de búsqueda para ahorrarme diez euros en plantearme porque comprarme unas botas para la bicicleta me hacen sentirme tan absolutamente realizado. ¿realmente ese teléfono móvil me va a otorgar un grado de utilidad tan alto como para que esté dos años pagado mensualmente una cuota más 90€ por internet y televisión de pago en casa?

Quizás debería dedicar esos momentos de búsqueda y chafardeo en las redes para informarme mejor, para pensar y reclamar lo que nos pertenece. Podría estudiar inglés para buscarme otro trabajo, podría hacer un curso de ofimática para mejorar mi currículum, podría hacer ejercicio para generar endorfinas que me den ese plus de motivación para afrontar cada día el trabajo con más vitalidad e inclusive podría dedicar ese tiempo a mi familia o pareja. Podrías mejorar en la cocina dedicando unos minutos más a cocinar y aprovechar mejor la comida que compras, que las compras sean más selectivas y saludables porque también impactarán en tu forma de afrontar la vida. Cuando dedicas tiempo a tu entorno, a tu barrio, a tu pueblo o tu ciudad, cuando participas en la comunidad de vecinos o en los movimientos sociales creas un vínculo que perdurará, que fomentará la empatía, la sororidad, el compañerismo y la esperanza por vivir.
Las posibilidades que se nos escapan mientras nos dejamos llevar por los impulsos consumistas y por entrar en esas vorágines de frenetismo y tremendismo están socavando nuestro espíritu crítico y boicoteando nuestro talento.

No dejes de creer en las posibilidades que te ofrece un nuevo día, sin infantilismo ni banalidades. Cuando los miles de mensajes te abruman y no eres capaz de atender un desahucio de una persona mayor o no dedicas unos minutos para compartir con tus hijos conceptos como solidaridad y compañía, estás deshumanizándote. No entres en el juego de las elites, porque tú, querido amig@, no perteneces a su mundo y a ellos les da igual tu existencia. Indígnate cuando investigan a humoristas y encarcelan a raperos, también cuando atraviesan una ciudad con un tren para incrementar el margen comercial y enfréntate a los que escupen el miedo al extranjero. Reacciona antes de que te sorprenda seguir viendo al emérito de parranda con un príncipe o te parezca normal que un banquero saquee las cuentas públicas.

Reacciona antes de que sea demasiado tarde, porque solo con tu ayuda podremos construir un futuro.